Regreso a la blogósfera. Más como ejercicio que compromiso, intento hacer algo por mi escritura, cada vez más esquizofrénica. Si somos en parte las historias que (nos) contamos, si existimos sólo a través del lenguaje y el mundo se construye a través la palabra, entonces lo reflejarán estas entradas.
Claro, siempre hay un salvavidas, siempre: siempre ese sueño, ese “hacer como sí”, ese fingir que las palabras están ligadas intrínsecamente al objeto que designan, ese creernos que en principio era el verbo…
Si creemos que el lenjuage no es arbitario, talvez podamos curar esta inconexa historia.
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