Insultar es válido
Abril 18, 2008 por babyzapata

Me dijeron o leí que al nuevo rector de la UDLA no le había gustado la Carta de Aquiles que salió en La Excatarina. Según él, Aquiles Espadas insulta. La crítica, adivino que pensó el rector, no es válida si no parte de un ‘absoluto respeto’.
Resulta que no estoy de acuerdo. Como toda escritura, el insulto puede alcanzar objetivos particulares. Vaya, incluso logra niveles artísticos. ¿Cómo–si no–explicamos la inversión irónica de Dryden en “Mac Flecknoe”? Dryden imagina al escritor Thomas Shadwell como heredero del imperio de idiotez del desconocido Richard Flecknoe. Entonces, imagina su coronación:
“But loads of Sh—almost choked the way / … / The hoary prince in majesty appeared / High on a throne of his own labors reared”.
Sh—sirve para Shadwell pero tambien para shit. Thomas Shadwell aparece en un trono de sus heces. Pero ahí no acaba la maestría del insulto, porque resulta que al mismo tiempo las obras de Shadwell son pura Sh–: Shadwell está sobre sus obras que son, nada más y nada menos que pura mierda (Dryden dixit).
Pero veamos un ejemplo de un estilista contemporáneo del insulto. Fernando Vallejo le dio una excelente bienvenida al Rey de España. Un parrafote para ilustrar la genialidad de Vallejo:
El 12 de octubre del 2004 el periódico Romania Libera de Bucarest informó de la cacería en la región rumana de Covasna, al pie de los Cárpatos, en que Juan Carlos Borbón, alias Su Majestad don Juan Carlos I de Borbón y Borbón (con el “de” y la “y” que se suelen poner estos zánganos en sus nombres para significar que nacieron de la vagina de oro), mató a escopetazos a nueve osos, una osa gestante y un lobo y dejó malheridos de bala a varios otros animales que medio centenar de ojeadores le iban poniendo a su alcance de suerte que los pudiera abatir alevosamente. Varios miembros de la policía secreta rumana disfrazados de campesinos e infiltrados entre los ojeadores protegían de los osos y de cuanto peligro se pudiera presentar al señorito. La cacería o masacre tuvo lugar del viernes 8 de octubre al domingo 10 y la organizó la empresa Abies Hunting, experta en estas bellaquerías. El rey había llegado al aeropuerto Otopeni de Bucarest en su jet privado, y escoltado por diez patrullas de la policía y varios vehículos de acompañamiento protocolario se había trasladado a las cabañas que tenía en la región para sus cacerías Ceaucescu. Los lugareños de Covasna le depararon a Su Majestad un cálido recibimiento folklórico vestidos con trajes típicos y lo agasajaron con palinca, un aguardiente de ciruela que no sé si le gustó o no al borrachín. Porque han de saber que este señorito viejo además de cazador es mujeriego, buen vividor, borrachín y corrupto. Lo de mujeriego, buen vividor y borrachín es cosa suya y de su familia, que se lo tendrán que aguantar. Lo de corrupto es cosa de España, que lo alcahuetea. Y lo de cazador es cosa mía y la que me mueve a escribir este artículo para denunciar al bellaco.
¿Ahora me van a decir que Dryden y Vallejo no realizan una crítica efectiva? Al contrario, insultar, a veces, es la más efectiva de las críticas.