Ghetto Fabulous Ozymandias
Abril 13, 2008 por babyzapata
El narrador estaba en Main, mirando sobre
la cuesta entre dos carriles
del viaducto Giorgia, ahí entre Union y Prior.
Tenía una cámara, un ojo portátil, pensó,
y apuntó
en ángulo de cuarenta y cinco grados, cuarenta y seis, cuarenta y siete y así adelante
y atrás, disparando con la punta del dedo índice
sobre el punto exacto. Habían palabras en la pared
curva que no pudo descifrar, pero las puso en el cuadro
así.
Mientras su ojo presionaba la mirilla, una figura
se alzó en la posible foto: un hombre bajo un abrigo polvoriento, barba de un día,
demasiada, guirnaldas de cable telefónico, North Stars sin agujetas,
Un gorro raído, guantes dispares, …..
Cuando bajó la cámara, el hombre ya no estaba.
Cuando vio a través de la mirilla, el hombre estaba.
Abajo. No estaba. Través. Ahí. “¿Quién
Eres?” dijo el narrador, sintiéndose extraño hablando
con la cámara sobre su cara, pero sólo así
podía impedir que el sujeto evanesciera.
“Yo vivo aquí”, dijo el hombre, saludando
a un montón de bolsas de domir, acuñadas bajo la confluencia de concreto,
“así que como tú estás en mi casa, tú eres el que
tendría que presentarse”.
“De acuerdo”, dijo el narrador, “Yo soy el narrador”.
“Encantado de conocerte”.
“Sólo te puedo ver a través de esta cámara. Cuando la bajo,
te vas”.
“Pues no la bajes. Ese”, dijo el hombre, apuntando
a la placa de aerosol pintada en el concreto a sus espaldas, “soy yo”.
Sólo ahora el narrador pudo comprender la placa.
“¿Reverendo Oz? ¿Eres un ministro?” dijo el narrador,
la mirilla en su ojo todavía. La cámara, como una máscara,
apretada contra su rostro.
“¿No parece que podría ser un ministro?”
“Parece que no tienes casa”.
“No tengo”.
“¿Dónde está tu Iglesia?
“Tampoco tengo”.
“¿Hay algo que sí tengas?”
“Tengo nombres”.
“¿Nombres?”
“Tengo más nombres de los que puedes imaginar.
“¿Cómo cuáles?”
“Deja ver…
.
..bueno, Rev. representa un montón de cosas:
Oz Reverendo
Oz Revenante
Oz Revolucionario
Oz Revisitador
Oz Revisionista
Oz el Reinventado,
Revanchista Oz y
Revertido Oz. Y
Oz por sí solo es
corto para ‘Oswalled.’”
De acuerdo, cierto, dijo el narrador, ese es tu apellido: Oswald”.
“No, es Oswalled.”
“¿No es lo que acabo de decir?”
“No, y ese es mi nombre de pila. Mi apellido es Niépce”:
“¿Nipsey? ¿Cómo Nipsey Rusell?”
“No, Niépce. Y es más como Richard Pryor”.
“¿Prior?”, dijo, todavía mirando a través de la cámara que era
como una máscara.
“El mago”.
“Ah. Ese Oz”.
“Y el otro también”.
“¿Quién?”
“-ymandias”.
“Ya veo”.
“”’Look on my Works, ye Mighty, and despair!’””
El narrador bajó la cámara y Rev. Oz. se había ido.
Entrecerró los ojos y vió la placa: todavía estaba ahí, el escrito,
esquivo y enredado, tejiéndose, ondeante.
Alzó la cámara hacia sus ojos de nuevo. Ahí estaba Rev. Oz.
“Hay algo que todavía no entiendo”, el narrador
dijo.
“Qué”, dijo Rev. Oz.
“El poema de Shelley trataba sobre la arrogancia”,
“Sí”.
“Pero este lugar”, dijo, balanceando su cabeza
de lado a lado como un giroscopio, la cámara
quieta frente a su cara, enfocando de nuevo su lente sobre el hombre,
“este lugar-la comunidad que estaba aquí- fueron expulsados.
Su vecindario fue aplastado por la Ciudad. No queda
Nada aquí por culpa de una injusticia. No tiene sentido
Llamar a los blancos de esta injusticia ‘arrogantes’,
Ponerlos en los zapatos de Ozymandias”.
“Claro que sí”, dijo la imagen.
“¿Y cómo tiene sentido?”
“Es arrogante desaparecer”.
El narrador se percató. Su índice disparó.
Click. Bajó la cámara y miró:
Wayde Compton.
